DISTRACCIÓN MASIVA
miércoles, julio 19, 2006
  Confesiones de invierno
Ayer éramos tres. Terranova pegó lo suyo en el blog. Yo, en cambio, voy a poner sólo fragmentos (hay cosas inconfesables en la red, lo siento por los que se lo perdieron...)

***
Las tardes de lluvia no me asustan; sí, en cambio, la cantidad de historias que guardan los edificios. Los meses sin “r” empezaron el mes pasado. Recién hoy se siente, por primera vez en el año, el frío intenso del invierno.
[Tocá el vidrio: es el día más frío del año.]
Abro un melón dulce en junio como en enero. Hay algo forzado en todo esto. Las ventanas brillan como en enero, sólo que un poco menos.

¿Sera él, será él?

El cuaderno plateado del verano se terminó con el fin del otoño. No así ni entonces se terminaron otras cosas, que siguen, siguen. La puerta del bar se abre y entra un blizzard. La puerta del bar se abre y entra una mujer que conocí en el verano. Sin verme, se sienta en una mesa con otra mujer de su edad (la edad de mi mamá tal vez o más) que usa anteojos de marco grueso y pidió una tarta y sopa. Almorzando con vino rosado, en el verano, en el parador de la playa, junto a la mujer que entró recién, brindamos. Ella había dicho con la copa levantada: “Por todo lo bueno por venir”.

El corazón de las rocas, el verano
De las conversaciones en una sola
lengua quedó una roca, el caracol seco...

Siento el impulso de interrumpir el almuerzo con su amiga, contarle todo y que me diga algo con la potencia de ese brindis. Cuando pasa junto a mi mesa para irse, bajo la mirada y finjo concentración.

Abandoné la ficción. En el último año y medio sólo me fue posible leer teoría. Si no me hiciera la distraída, sentiría la tensión a la que están sometidos mis músculos desde hace más de una docena de meses. Puedo percibir la hinchazón de los nervios, tensan mi abrigo. No me importa. Sólo quiero pasar el invierno. Mi hijo dibuja un monigote. Dice que se llama Vivi, por vivir. ...sigue, sigue, qué nos deparará.

¿Quién soy? Esta, aquella, la de más allá.

En la casa hay sólo dos tipos de objetos: los objetos con valor afectivo y los objetos con valor de mercado. Debería, entre todo esto, buscar algo como yo, pero quién soy yo, esta, aquella, la de más allá. Me siento afiebrada, aunque es sólo el calor. Leo esa poesía, que es pura inteligencia. No hay morbo, no hay especulación. Recurro a un procedimiento del cine: ponerle música infantil a una escena de terror. Más allá, leo "Guía para entrar y salir de la vida ajena". Escucho esta música, que es pura sensación. Aquel día que escribí sobre las casas no sabía nada de los huracanes --ni tal otro, ni tal otro, ni tal otro. Buscando entre las cosas de la casa algo para regalar encuentro una tarjeta con dedicatoria: "Para la música fuerte, la que despierta vecinos". Leo "Instrucciones para reconocer a tus ídolos". Registro los movimientos que hacías mientras dormías. Leo "Mecánica del aquí y ahora". Escucho todos los sonidos del mundo rebotando contra las paredes. Aprendo a leer la música.

Mi amigo dice que finalmente no puede ir al cine. Atravieso los barrios en colectivo y pienso: acá viviría, acá también, y acá. Significa, creo, que estoy feliz. Sin embargo, al rato, en un cyber de luces pálidas, en la avenida sórdida que hasta hace un rato me fascinaba, me encojo en la silla retráctil sucia de humo y me hundo, me hundo.

Otro día, me siento libre o potente como setentista y asevero como si supiera. Entonces, parece que sé y soy sabia, o valiente. De regreso, en el auto viejo del filósofo, apoyo la cabeza en el hombro de mi amigo y cualquier lujo del pensamiento se suspende. “La felicidad es una idea nueva en Europa.”

Notas leyendo Lotz/ Horkheimer/ Saint-Just
La felicidad es propiedad del mundo nuevo.
La felicidad es una imagen que se representa en el presente con materiales del pasado.
La felicidad existe sólo en el aire que hemos respirado.

--Estuve en Alemania y no me pintó escribirte desde ahí.
--Tomé café con ella un par de veces, me olvidé de contarte.
--No voy a poder ir al cine.
--Trabajo en la FAO.
--Vi a toda tu familia por la calle.
--Mañana ceno con mis amigos.
Frases inocentes que me parten como rayos.

“Piglia hablará sobre Saer”, dice el epígrafe bajo una foto de Felipe Pigna. Conocí a un chico que cometía el mismo error. No me importó.

Voy perdiendo los libros de a uno, como gotas de una canilla mal cerrada. ¿No sería mejor perderlos todos juntos, en un solo movimiento, mojado? Perder, de golpe, toda la ética, toda la razón pura y la razón práctica, todo el tiempo perdido, perderlo de vuelta.

Mientras ordeno, encuentro una colección de revistas viejas. Un poema que hace meses me había transportado a un campamento costero ahora se me hace demasiado barroco. A simple vista, veo el andamiaje de los textos. El domingo pasado, en una charla casual, alguien me reveló la fórmula del cine independiente: tomas desde lejos de escenas calmas, un héroe -no recuerdo si dijo “ambiguo” o “indescifrable”. Eso es lo que veo en estas páginas. También: hallazgos en la idea o en el título (“Elogio de la hamaca”) que se desvanecen en lo que les sigue.

Canción del marxismo occidental: Primavera en julio
No veo nada, está oscuro/ Me enamoro ocho de cada diez veces que viajo en transporte público./ Los pájaros cantan los nombresde películas malas, novelas buenas/ Urgencias, emergencias, ¿cerebro o corazón?/ Ahora creo que me gustás pero es sólo que con vos entiendo Lukács./ Picazón, hinchazón, ¿cerebro o corazón?

***
¿Por qué me quieren? Les doy la posibilidad de convertirse en héroes.

Recortes de traducción:
himnos hormonales
evoca el poder intuitivo de las instituciones
chicas freestyle

Atrás de las ventanas, la oscuridad.

Notas en la reunión de padres:
Su vida se llena de símbolos
Toman conciencia del efecto de sus decisiones
Acrecentan su autoestima
Persisten algunas dislalias
Toman conciencia del efecto de sus decisiones
Ya están en pleno pensamiento simbólico

Títulos de películas marroquíes:
El sol asesinado
Mil meses

Las pesadillas no dan tregua. Le tomo miedo a la noche. En una disco, todo negro y yo, con medias negras, aturdida por las luces, la música, lo oscuro. El teléfono suena y me habla una persona importante de una editorial. Tomo conciencia de mi contexto y mi atuendo. ¿Quién soy? Esta, aquella, la de más allá.

Fragmento de un poema escrito de noche al llegar a casa que no sobrevivió a los rayos del día:
En la corona del cielo
la luna del otoño: el verano
pasó volando. Ya casi no me acuerdo
de los huecos donde ahora asoman
juncos secos que se encienden
con los relámpago. Adentro
el texto sólido de una filosofía
escapa a un párrafo
escarpado, galopando discursos
levemente sin fondo.
Todavía hablamos de lo que fue
de las verdades y mentiras
de la democracia, la paz
que todos aman al final.
Las cosas se mueven
arrastrando y conforman
la arquitectura de un cielo
que visto de oscuridad.

La evolución en Argelia me hizo experimentar una decepción de otro orden
Notas mientras leo a Simone de Beauvoir
muchos autos
a poca distancia del suelo
sé que hay una continuación pero la olvidé
corazón de piedra, indiferencia
sin vacilación en los signos
el corazón lleno de furia
entre lo que se pierde hay de todo
la revolución social no alcanzará a resolver nuestros problemas

Cerca de una puerta de hierro, forjado, negro, por entre las sombras lo vi, deportivo, tocando una guitarra de huesos. Me senté en el suelo sucio y lo miré, pero cuando me levanté ya se había ido, con sus extremos, con la música a otra parte. Entonces volví al suelo cubierto de polvo y me quedé dormida.

De pronto un día las pesadillas terminan. Se invierte la lógica del sueño. Mientras duermo, nada, suspensión. Cuando me despierto, el mundo me cae encima.

Salvavidas
(en el flyer de una muestra de arte donde abunda el vino derramado sobre el suelo):
Aconseja la modelo nudista Choi Soo Jin: “¿Querés tener una vida salvaje? Criá hijos”.

La mente que nunca descansa
¿Qué hay después, qué hay atrás, será hermoso, será feo?
Resplandece, tiene filo, es lo que quiero.
Estoy tranquila cuando cocino, revuelvo
Es él, es él, con las ojeras, la cicatriz... ¿será él?
Mido los ingredientes, retiro el excedente
sigo recetas, recetas, recetas, jajaja
Hierve, se eleva, y me busca a mí
Las ventanas brillan como en enero
sólo que un poquito menos.
 
Comments:
el mostro de vivi!
el corazon de la piedra!
elpos de marina
resplandece, tiene filo
 
lo mejor que leí en mucho tiempo, marina
 
me hubiera encantado verte el martes, pero no pude.

muy lindo leerte.

besos
ll
 
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